La minería en Chile ha puesto su foco en desarrollar  una gestión balanceada de los recursos hídricos con los cuales cuenta. Ante el escenario de la escasez hídrica, la industria dedica cada vez más y mayores esfuerzos para posicionar el uso de agua de mar como una opción factible y sostenible en el tiempo.

La empresa KGHM en su Minera de Sierra Gorda implementó una tecnología de primer nivel para aportar en la racionalización de los recursos hídricos disponibles. Esto se ha podido realizar gestionando el suministro por medio  de la utilización de agua salada de descarte a través de una planta termoeléctrica. Esta innovación permite proyectar una actividad minera que reduce externalidades medio ambientales relevantes, y potencia las medidas de mitigación ambiental existentes en los proyectos involucrados; estableciendo un escenario de costos competitivos para la producción al eliminarse la desalación como etapa del proceso.

El proyecto utiliza agua de mar sin desalinizar descartada desde sistemas de enfriamiento de procesos termoeléctricos. Esto no solo logra beneficios para la minera, sino que también ambientales y sociales, al reducir la descarga al mar de agua de descarte de procesos térmicos.

El agua descartada no sólo es usada para sus procesos productivos de beneficio de mineral, sino que también es usada para sus sistemas de emergencia, como red de incendios, y para la aplicación de medidas medio ambientales, tales como humectación de superficie de botadero de caminos Mina entre otros, lo que aporta a reducir las potenciales emisiones de material particulado de la faena.

La infraestructura

Se cuenta con equipos asociados a la captación, distribución y almacenamiento de agua de mar descartada en la termoeléctrica. Todo el proceso tiene sus inicios en una piscina de 1.500 m3 de capacidad al interior del recinto de generación de electricidad, denominada PSO, donde se almacena el descarte de agua salada y donde se emplaza una estación de bombeo con una capacidad de aducción de 1.490 l/t aproximadamente.