En el marco de la reciente jornada de Cesco Week 2026, el presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, participó en el panel «Gremios mineros en América Latina». Esta instancia, realizada dentro de la «Primera Conferencia de Países Líderes del Cobre», analizó los factores críticos para garantizar la licencia social y el respaldo ciudadano a la actividad minera en la región. Durante su intervención, el líder gremial destacó que la industria enfrenta un escenario de oportunidad inédito, impulsado por un consenso transversal sobre la necesidad de minerales para sustentar tecnologías como la inteligencia artificial, la electromovilidad y las energías limpias.

Villarino señaló que la minería desarrollada en esta región del continente comparte los mismos estándares de excelencia que se aplican en naciones líderes como Estados Unidos, Australia o Canadá. En este sentido, enfatizó que para consolidar la confianza de la sociedad es fundamental mantener altos niveles de transparencia y responsabilidad operativa, dando a conocer los resultados de manera abierta y cumpliendo con marcos internacionales que impiden “esconder la pelota” frente a la opinión pública.

Uno de los puntos centrales de su exposición fue la importancia de que la propia industria asuma un rol activo en la comunicación de su realidad técnica para neutralizar mitos construidos durante décadas. Villarino recordó que históricamente se han difundido relatos inexactos sobre la destrucción de glaciares o el uso desmedido de agua, cuando los datos demuestran que la minería utiliza solo el 4% del recurso hídrico a nivel nacional y avanza hacia un uso mayoritario de agua de mar. Asimismo, resaltó que el sector ha logrado triplicar la participación femenina en una década, alcanzando hoy un 24% de la fuerza laboral, una historia de progreso que debe ser contada con información objetiva sobre la mesa.

Finalmente, el ejecutivo se refirió a la importancia de la correcta utilización de los recursos generados por el royalty minero. Con una de las cargas tributarias más altas del mundo, Villarino advirtió que el éxito de este aporte fiscal depende de que los fondos destinados a las regiones y comunas se traduzcan efectivamente en una mejor calidad de vida para la ciudadanía.