El Presidente Ejecutivo del Consejo Minero participó en el Congreso Nacional de Minería de Colombia, donde destacó la importancia de contar con instituciones sólidas, una industria responsable y una ciudadanía que confíe en que el desarrollo de los recursos minerales puede traducirse en inversión, empleo y bienestar.
El Presidente Ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, participó en el Congreso Nacional de Minería 2026, realizado en Cartagena, Colombia, instancia que reunió a representantes de la industria, autoridades y expertos para abordar los desafíos y oportunidades que enfrenta el desarrollo minero en la región.
Villarino fue parte del panel “Colombia debe decidir de una vez ser un país minero”, junto a Carolina Rojas Hayes, especialista líder de Minería y jefa del Grupo de Minería del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); Juan Camilo Valencia, presidente de la Agencia Nacional de Minería de Colombia; y Marcelo Álvarez, vicepresidente de Asuntos Gubernamentales para Latinoamérica de Barrick. La conversación formó parte de la segunda jornada del encuentro organizado por la Asociación Colombiana de Minería.
Durante su intervención, el Presidente Ejecutivo del Consejo Minero sostuvo que transformar la disponibilidad de recursos minerales en desarrollo requiere mucho más que una geología favorable. Para ello, destacó tres componentes que deben avanzar de manera conjunta: un Estado eficiente, capaz de fiscalizar, entregar autorizaciones oportunamente y sancionar cuando corresponda; una ciudadanía que confíe en que las instituciones resguardan sus derechos e intereses; y una industria consciente de la responsabilidad que implica aprovechar los recursos naturales de un país.
En ese contexto, Villarino destacó que la experiencia chilena muestra la relevancia de contar con reglas claras, estabilidad regulatoria y capacidades institucionales que permitan evaluar los proyectos rigurosamente y entregar respuestas en plazos razonables. Actualmente, un proyecto minero de gran escala en Chile debe tramitar cerca de 400 permisos ante más de 50 servicios públicos, en procesos que pueden extenderse entre ocho y doce años desde el descubrimiento hasta la entrada en operación.
“El desafío no debe plantearse como una elección entre inversión y protección ambiental. Se requiere un Estado capaz de evaluar rigurosamente los proyectos y entregar respuestas dentro de plazos razonables”, planteó Villarino, enfatizando la necesidad de avanzar hacia una mayor coordinación de los servicios públicos, criterios consistentes y capacidades técnicas fortalecidas.
Confianza basada en resultados
Otro de los aspectos abordados fue la necesidad de construir confianza en torno a la actividad minera. Villarino señaló que esta no depende únicamente de disponer de mejores normas o estándares, sino también de que la industria pueda acreditar sus avances y comunicarlos con transparencia.
En este ámbito, destacó los progresos alcanzados por la minería chilena en sostenibilidad. En 2024, el 78% del consumo eléctrico de la minería del cobre provino de fuentes renovables; la tasa de recirculación de agua alcanzó un 71%; y el agua de mar representó el 34,1% del agua extraída y utilizada por el sector.
A juicio del ejecutivo, estos avances adquieren valor público cuando son resultado de un trabajo bien hecho, pueden demostrarse y se explican de manera transparente. En ese sentido, relevó también la importancia de que la industria participe activamente en la conversación pública, incluso en aquellos espacios donde existen dudas, cuestionamientos o posiciones críticas frente a la actividad.
Capital humano para la minería del futuro
La conversación abordó además uno de los desafíos compartidos por los países mineros de América Latina: contar con las personas y competencias necesarias para desarrollar una industria que atraviesa profundas transformaciones tecnológicas.
La automatización, la inteligencia artificial y la electromovilidad están modificando los perfiles requeridos por el sector y haciendo cada vez más relevante la formación continua y la reconversión de trabajadores.
Para Villarino, atraer ese talento también supone explicar de mejor manera el propósito de la actividad: por qué los minerales son indispensables para ámbitos como la salud, la alimentación, el transporte, las comunicaciones y buena parte del bienestar de las personas.
Finalmente, el Presidente Ejecutivo del Consejo Minero sostuvo que la experiencia comparada entre Chile y Colombia puede ser útil no como una receta, sino como una oportunidad para identificar las condiciones que permiten convertir los recursos minerales en oportunidades concretas para los países y sus territorios.
“La geología es una tremenda oportunidad, pero transformarla en inversión, empleo y desarrollo territorial es un trabajo colectivo que requiere que el Estado, los privados y la sociedad civil empujen en la misma dirección”, concluyó.

