Con el objetivo de fortalecer la cooperación bilateral e identificar oportunidades de articulación público-privada, se llevó a cabo el encuentro  “Desayuno Suiza & Minería”. La instancia, organizada por la Cámara Chileno Suiza de Comercio, reunió a cerca de cuarenta destacados representantes diplomáticos, gremiales y de Gobierno, entre los que destacaron la Embajadora de Suiza en Chile, Charlotte Bleisch, y la Subsecretaria de la Mujer y la Equidad de Género, Daniela Castro. La exposición principal de la jornada estuvo a cargo del presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, quien presentó una radiografía del estado actual de la industria nacional, sus proyecciones de cara a la próxima década y los pilares tecnológicos que están revolucionando las operaciones en el país.

Durante su intervención, Villarino expuso la enorme responsabilidad que tiene Chile como primer productor mundial de cobre, al tener el 21% de las reservas globales, y como segundo productor de litio. Explicó que, debido a la electromovilidad y el avance de las energías renovables, la demanda de metal rojo se duplicará hacia el año 2050. No obstante, advirtió sobre la brecha que existirá para el año 2035, período para el cual se proyecta una demanda global de 36,6 millones de toneladas frente a una producción chilena actual que ronda los 5,3 millones de toneladas, dentro de una producción mundial de 22 millones de toneladas. Al respecto, Villarino señaló que la minería aporta cerca del 12% del Producto Interno Bruto y representa más del 50% de las exportaciones nacionales, lo que convierte al sector no solo en el motor económico de Chile, sino en un actor indispensable para la transición climática global. Agregó que el mundo necesita más minerales para ser verde, por lo que Chile enfrenta una oportunidad histórica y un deber socioambiental con el planeta.

Villarino mostró cómo la industria chilena ya está aplicando soluciones de vanguardia para mejorar sus índices de seguridad, productividad y sustentabilidad mediante la transformación digital. Destacó la implementación de camiones y perforadoras autónomas que operan de manera continua, los sistemas de mantenimiento predictivo y optimización mediante el análisis de datos en tiempo real, y el avance de la inteligencia artificial y el Big Data que facilitan la operación remota de faenas a más de 1.500 kilómetros de distancia. Como ejemplos de esta innovación en la práctica, Villarino mencionó los camiones autónomos de Antofagasta Minerals supervisados desde su centro en la capital regional, la Planta Desaladora Puerto Coloso de BHP, que destaca como la planta de ósmosis inversa más grande de Latinoamérica con una producción de 2.500 litros de agua por segundo, y la planta de hidrógeno verde “Las Tórtolas” de Anglo American alimentada con energía solar. El presidente ejecutivo enfatizó que la tecnología ya dejó de ser una promesa en las faenas, pues es una realidad que hoy eleva la seguridad de los trabajadores, reduce el consumo de combustible de los camiones autónomos hasta en un 13% y permite avanzar decididamente en la disminución de la huella de carbono.

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A pesar de contar con una cartera de inversiones proyectada en 104.549 millones de dólares para el período de diez años entre 2025 y 2034,  el presidente ejecutvio del CM fue enfático al señalar que el liderazgo de Chile no está garantizado si no se resuelven brechas estructurales de competitividad. Entre los principales desafíos identificó la permisología, apuntando a la urgencia de optimizar los tiempos de tramitación de proyectos sin que esto signifique disminuir los estándares ambientales vigentes. Asimismo, alertó sobre la desventaja en costos eléctricos, detallando que Chile enfrenta tarifas de energía un 16% superiores a la media de sus competidores mineros directos. Finalmente, en materia de capital humano, valoró el incremento de la participación de la mujer que ya alcanza un 24% en la gran minería. En cuanto a los desafíos, advirtió que aún persiste una brecha de formación técnica para los nuevos perfiles digitales que requiere la industria. Concluyó señalando que, si bien el país tiene las reservas, la tecnología y el compromiso socioambiental, se requiere con urgencia una mayor agilidad institucional y costos de energía competitivos para que Chile siga siendo un destino atractivo para las inversiones globales de largo plazo.