En el marco de la “Cumbre Energética”, organizada por El Mostrador, el presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, participó en un panel junto a líderes de los sectores de energía e infraestructura para abordar el rol estratégico de los minerales críticos en el actual escenario geopolítico. Durante el encuentro, realizado en el Hotel Debaines, Villarino nalizó las condiciones necesarias para transformar el potencial geológico del país en proyectos concretos que habiliten la descarbonización global.
Villarino comenzó su intervención subrayando el cambio de paradigma que vive la industria nacional en el mapa de inversión global. Explicó que la creciente demanda por cobre y litio, impulsada por la inteligencia artificial, los centros de datos y la electromovilidad, ha reposicionado al país en una situación privilegiada. En este sentido, el presidente ejecutivo fue enfático al señalar que “Chile dejó de ser solo un ‘exportador de rocas’ para convertirse en el garante de la transición energética mundial”. Destacó que, con cerca del 23% de la producción mundial de cobre y el liderazgo en reservas de litio, Chile ofrece hoy una estabilidad democrática y reglas claras que los mercados internacionales valoran tanto como la ley del mineral.
Sin embargo, el representante del gremio de la gran minería advirtió que esta oportunidad histórica enfrenta serios “cuellos de botella” que dificultan la ejecución de proyectos. Mencionó que la inversión minera alcanzó en 2026 una cifra récord de US$ 18.000 millones, consolidando iniciativas en automatización y desalación.
Sobre la viabilidad de largo plazo, Villarino sostuvo que la industria ya no percibe la sostenibilidad como un costo, sino como un requisito de mercado esencial para la “minería verde”. Detalló avances significativos en el uso de recursos, indicando que actualmente cerca del 40% del agua de la industria proviene de agua de mar, cifra que se proyecta superará el 70% al año 2035. Asimismo, resaltó que la mayoría de los contratos de suministro eléctrico actuales son 100% de origen renovable, aunque alertó que los costos de energía en Chile siguen siendo un 16% superiores al promedio de sus pares internacionales, lo que presiona los márgenes operativos.
Al concluir su participación, Villarino delineó una hoja de ruta centrada en la eficiencia sin comprometer los estándares ambientales. Propuso la implementación de una ventanilla única digital para reducir la discrecionalidad administrativa y fortalecer la certeza jurídica frente a la judicialización de proyectos. “Sin reglas claras, previsibles y competitivas, la transición energética corre el riesgo de frenarse, incluso en países con ventajas geológicas únicas como Chile”, sentenció, reafirmando la urgencia de articular al Estado, las universidades y el sector privado para dotar a la industria del capital humano y la infraestructura necesaria para los próximos años.

