Fuente: El Mercurio de Santiago y Reportaje Revista Minería Chilena. 

En el contexto de sequía, que afecta principalmente a la zona norte de nuestro país, la industria minera se ha debido adaptar impulsando una transformación en su matriz hídrica. 

Es así como se han ido incorporando diversas iniciativas asociadas a soluciones que van desde la desalinización, a la recirculación y transporte.

En la nota, elaborada por diario El Mercurio se señala que, una parte importante de los grandes proyectos de la gran minería del cobre cuenta con soluciones propias para asegurar la continuidad operacional y reducir así la presión sobre fuentes de agua continental. Una de las principales respuestas ha sido la incorporación de agua de mar, tanto de forma directa, como a través de procesos de desalación. En los últimos años, la construcción de plantas desaladoras y sistemas de impulsión hacia faenas en altura ha permitido reducir la dependencia de fuentes continentales, aunque con cargo a mayores requerimientos energéticos y de inversión. 

Al respecto, el gerente general del Consejo Minero, Carlos Urenda, dijo que “la minería ha mantenido prácticamente constante su consumo de agua continental durante los últimos diez años (4%, según indica la DGA), y el recurso faltante se ha ido proveyendo con agua de mar. Entre 2014 y hoy la participación del agua de mar en la gran minería del cobre pasó de un 12% a un 34% del total de extracciones, y se proyecta que hacia 2034 llegaría a 66% del agua utilizada por el sector”. 

En el reportaje elaborado por Revista Minería Chilena, Urenda dijo que “lo anterior evidencia el compromiso de la minería con una gestión hídrica más sostenible y alineada con las necesidades de las comunidades y los territorios”. En ese sentido, agregó que “la minería es un sector estratégico para la transición energética global, y asegurar un uso responsable y eficiente del agua es parte central de ese compromiso”.