A partir de una carta al lector enviada a El Mercurio por John Müller, quién  planteaba la necesidad de que Chile avance hacia un liderazgo en conocimiento, el presidente del Consejo Minero, Joaquín Villarino, respondió destacando que ese camino ya está en marcha, aunque aún queda espacio para escalarlo.

En su carta, Villarino subraya que Chile no parte desde cero. Por el contrario, el país ya muestra resultados concretos: la ingeniería en minería chilena se ubica entre las mejores del mundo, según rankings internacionales, reflejando el nivel de formación y capacidades instaladas.

Pero el aporte va más allá de la academia. Hoy, más de 500 empresas proveedoras de la minería (METS) exportan soluciones tecnológicas, generando ingresos por sobre los US$600 millones anuales. Esto evidencia que el conocimiento desarrollado en torno a la minería chilena ya está cruzando fronteras.

Además, Chile se ha consolidado como un verdadero laboratorio global para la minería de alta complejidad. La operación en condiciones geográficas extremas, el desarrollo de tecnologías de automatización, la operación remota y el uso intensivo de agua de mar han impulsado soluciones innovadoras con proyección internacional.

En este contexto, el desafío —plantea Villarino— no es iniciar este proceso, sino escalarlo. Para ello, destaca el rol de iniciativas como el Consejo de Competencias Mineras, Compromiso Minero, Alta Ley y el Instituto de Energías Limpias, que buscan fortalecer un ecosistema de innovación más articulado y colaborativo.

“El objetivo es proyectar nuestro capital humano y tecnológico al mundo, evitando esfuerzos fragmentados y avanzando hacia una estrategia país”, enfatiza.

La carta concluye con una mirada de futuro: si bien Chile ya ha dado pasos relevantes, consolidarse como una verdadera potencia minera basada en conocimiento requerirá profundizar la colaboración público-privada y mantener una visión estratégica de largo plazo.