La Mesa de los buenos vecinos de Sierra Gorda es una experiencia única en Chile en materia de diálogo, relacionamiento comunitario, asociatividad y focalización de inversión social al alero de la industria minera, en este caso representadas por: Centinela (Antofagasta Minerals), Spence (BHP), Sierra Gorda (KGHM) y  Gabriela Mistral (Codelco).

Esta instancia de relacionamiento, que se viene desarrollando desde hace nueve años, ha servido de modelo para otras comunidades y compañías, ya que logra reunir a las cuatro empresas cupríferas que operan en la localidad de Sierra Gorda con los vecinos, las organizaciones sociales y el municipio de Sierra Gorda.

La mesa de buenos vecinos, nació el 2006 conjuntamente por las mineras Spence, Cerro Dominador y Minera El Tesoro y desde sus inicios fue concebida como un espacio de encuentro y diálogo entre las organizaciones sociales de Sierra Gorda y las tres compañías mineras que estaban operando en la comuna, las que a la fecha han tenido 70 reuniones, contando con 25 personas en cada una de ellas.

Su primer objetivo  fue tener acercamiento con dirigentes y organizaciones sociales de Sierra Gorda para establecer un programa que le sirviera a la comunidad de apoyo en materias medioambientales, tendientes a mejorar la calidad de vida de los vecinos. En sus primeros encuentros se fueron estableciendo las aspiraciones y expectativas de cada uno de los integrantes, las que en su mayoría estaban asociadas a la creciente preocupación de la comunidad frente al desarrollo industrial de la comuna y cómo afectaría la calidad de vida de los habitantes del poblado.

Con el pasar del tiempo los temas de desarrollo comunitario se posicionaron, y se fueron integrando más personas: vecinos que no se sentían representados por ninguna de las organizaciones existentes, nuevas empresas y proyectos mineros del sector como, Minera Esperanza, Gabriela Mistral y Minera Sierra Gorda, además del alcalde de Sierra Gorda y distintos funcionarios de dicho municipio.

En esta mesa, más allá de desarrollar un plan de trabajo con proyectos en específico, o buscar recursos para las iniciativas determinadas, sus integrantes -todos con derecho a voz y a voto- se reúnen mensualmente y voluntariamente para dialogar con las mineras, generando espacios de confianza y construyendo la base de la relación empresa- comunidad.

Entre sus objetivos específicos se encuentran:

  • Canalizar las inquietudes de la comunidad y las organizaciones sociales respecto de la actividad minera en una instancia formal y legitimada por todos los actores de la mesa.
  • Ordenar el trabajo de las mineras con la comunidad para evitar duplicidad de esfuerzos y maximizar la inversión social.
  • Instalar el diálogo como un mecanismo de generación de confianzas, que sirva de base para el relacionamiento comunitario.
  • Hacer más efectiva la inversión comunitaria al involucrar a las organizaciones locales y generar mayor colaboración entre los distintos aportantes (mineras de la zona).
  • Promover y diseñar proyectos comunitarios asociativos y validados por las empresas y la comunidad, para responder de manera efectiva en la solución de problemáticas y oportunidades de desarrollo que se viven en la localidad.