Producir cobre utilizando la mayor cantidad de agua desalada, que será procesada y bombeada con energía más limpia, segura y competitiva, es el objetivo de dos proyectos de Minera Escondida en Mejillones: su segunda planta desaladora y su planta Kelar a gas, que proveerá la energía para desalar el agua y bombearla a través de 170 km de tuberías y a 3.000 metros sobre el nivel del mar.

Se reduce así el abastecimiento de agua desde acuíferos altoandinos y disminuye la huella de carbono al cambiar el proyecto original de planta de carbón por una de gas, aumentando al mismo tiempo la seguridad en el suministro y diversificando la matriz energética del Norte Grande, producto de la entrada de un nuevo actor al mercado eléctrico nacional.

El uso del agua dulce es hoy uno de los factores más sensibles para la industria minera, mientras que la construcción de centrales térmicas a carbón está en el debate público. Ante este escenario, Minera Escondida inició en 2014 la construcción de dos proyectos relacionados, para suministro de agua y de energía.

Pese a contar con permisos ambientales para la extracción de agua desde acuíferos altoandinos hasta al menos el año 2022, el año 2013 la compañía aprobó la construcción de una segunda planta desaladora que abastecerá a su faena con 2.500 l/s de agua desalada, sumándose a la planta ya existente en el Puerto Coloso con capacidad para producir 525 l/s. El agua deberá ser bombeada a través de 170 km de tuberías y a 3.000 metros sobre el nivel del mar.

Para desalarla y especialmente bombearla a las distancias y alturas mencionadas, se requiere de mucha energía. BHP Billiton ya contaba con una Resolución de Calificación Ambiental favorable para la construcción y operación de una planta generadora de energía a carbón en Mejillones, pero tomó la decisión de cambiarla por su proyecto de planta Kelar a GNL, con una capacidad de generación de 550 MW. Esta opción implica mayor seguridad en el suministro y fuentes más limpias en el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING). Parte de la energía de Kelar será utilizada para desalar e impulsar agua a las instalaciones de Escondida.

Beneficios

Se prevé que la Planta Kelar esté lista en 2016 y la planta desaladora en 2017. Producto de estos dos proyectos, se esperan los siguientes impactos:

  • Los ecosistemas altoandinos asociados a acuíferos se verán beneficiados por la reducción de extracción de agua en aproximadamente 2.500 l/s.
  • Se instala una nueva fuente generadora de energía más limpia, que reduce las emisiones en hasta 1,5 millones de toneladas de CO2e por año (respecto a la generación alternativa a carbón), contribuyendo a la estrategia de mitigación de cambio climático de Chile. Se evitan también impactos por emisiones de material particulado y de SO2, y no se requiere de acopio de carbón ni depósito de cenizas.
  • Se diversifica la matriz energética del SING.
  • Se promueve una mayor competencia en el mercado de la generación eléctrica en Chile, pues en la licitación que se abrió para operar la planta se buscó interesar a un nuevo actor, lográndose por primera vez con éxito en una licitación de este tipo.