A través del diálogo con la comunidad y una alianza entre Minera Esperanza (hoy Centinela), el municipio de Mejillones y el Gobierno Regional, se construyó en 2013 una planta desaladora para solucionar el abastecimiento de agua al poblado de Michilla. La alianza permitió apalancar recursos, convirtiéndolo en un proyecto integral que incluye también red de alcantarillado y agua potable, y tratamiento de las aguas servidas.

Mediante un Comité de Agua Rural, la comunidad se hace responsable de administrar el sistema, mientras que el municipio es el encargado de la mantención de la planta.

Con su muelle de embarque ubicado en la localidad de Michilla, comuna de Mejillones, Minera Esperanza (hoy Centinela) se comprometió con la instalación de una planta desaladora para abastecer de agua potable a los habitantes de este poblado. Michilla es un pequeño asentamiento rural emplazado al borde de la ruta que une las ciudades de Antofagasta y Tocopilla. Posee cerca de 300 habitantes que tienen como principal actividad el comercio y prestación de servicios menores. Hasta antes de la planta desaladora, se abastecía de agua potable mediante camiones aljibes que llevaban 40 m3 una vez por semana.

La planta donada por minera Esperanza, inaugurada oficialmente en noviembre de 2013, posee una capacidad de producción de 1 litro por segundo de agua potable, lo que permite el suministro continuo de 80 m3 diarios de este elemento.

Junto con resolver un problema concreto de la comunidad, la iniciativa expresa la visión de desarrollo sustentable del Grupo Antofagasta Minerals y replica una de las principales innovaciones productivas de Minera Esperanza, cual es la utilización de agua de mar, evitando el consumo de recursos hídricos de fuentes continentales, tan escasos en la zona.

Alianza virtuosa

Pero no es la donación ni el aporte en ingeniería, obras civiles e instalación de la planta desaladora por parte de la minera lo que hace destacable esta iniciativa, sino más bien el enfoque aplicado por la empresa para trabajar en la región, ya que logra alinear a tres actores relevantes bajo una iniciativa común que genera un impacto muy significativo para los habitantes de Michilla.

En principio el proyecto consistía en la instalación de una planta desaladora por parte de Minera Esperanza, la cual había sido prometida en 2007 a la Ilustre Municipalidad de Mejillones y posteriormente incorporada entre los compromisos voluntarios de la empresa en la Resolución de Calificación Ambiental 212 del año 2008.

Sin embargo, mediante la visión del Municipio de Mejillones y el aporte de US$1,5 millones del Gobierno Regional a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), se transformó en un proyecto integral, sustentable y autónomo para los vecinos de Michilla, que incorpora la instalación de una red de alcantarillado y de agua potable, además del tratamiento de aguas servidas.

De este modo, la iniciativa está alineada también con las políticas de planificación y regulación territorial del Municipio de Mejillones.

Claves de éxito

Entre las claves del éxito en la implementación de este proyecto se pueden mencionar:

  • Diálogo empresa-comunidad: el relacionamiento directo con los vecinos da pie a proyectos que recogen efectivamente sus necesidades y expectativas. La participación de los beneficiarios se dio desde la fase de diseño y planificación de la iniciativa, hasta la actualidad en la que se ha conformado un Comité de Agua Rural, responsable de administrar operar y mantener el servicio de agua potable en la localidad, así como de optar a subsidios y otros beneficios.
  • Materialidad de los aportes: el proyecto beneficia directamente a todos los habitantes de Michilla, impactando positivamente su calidad de vida.
  • Proyecto asociativo: la convergencia de diversos actores públicos y privados no sólo posibilita el apalancamiento de recursos, sino también fortalece los vínculos entre todos los entes involucrados y viabiliza social y políticamente el proyecto.
  • Estrategia de salida: la constitución de un Comité de Agua Rural, integrado por vecinos, líderes comunitarios y miembros de juntas de vecinos, asegura la continuidad operacional de la iniciativa agregando capital social a la comunidad, mientras que la Ilustre Municipalidad de Mejillones es la responsable de la mantención de la planta.