Durante mucho tiempo, el ingreso de las mujeres a las faenas mineras estuvo prohibido, tanto por mito (se creía que las mujeres traían mala suerte), como por ley. Afortunadamente esta última fue abolida en el año 1996. Gracias a esto, y a las diversas iniciativas y gestiones en políticas públicas de las compañías mineras, la participación de la mujer en el sector minero ha crecido sosteniblemente llegando a representar un 7,9% . Sin embargo, aún nos queda bastante camino por recorrer para que está cifra sea mucho mayor.